Iglesia Luterana Costarricense apoya a la población LGBTI

José Steven Solórzano / [email protected]

Los posicionamientos de la Iglesia Luterana Costarricense (ILCO) en torno a temas como fertilización in vitro, uniones entre personas del mismo sexo, interrupción del embarazo, familias no tradicionales, derechos de pueblos indígenas, VIH/SIDA, entre otros, han ocasionado controversias en un país confesional como Costa Rica; sin embargo, esta iglesia sigue avanzando y generando propuestas para acompañar a estas personas en sus luchas por el reconocimiento social y gubernamental de sus derechos.

En nuestros días es común percibir por doquier discursos misóginos y discriminatorios dirigidos hacia algunas de las poblaciones más vulnerables de nuestra sociedad. El odio y rechazo hacia las personas que no se ajustan a las normas sociales impuestas se refleja en una multitud de expresiones: esclavitud sexual, acoso callejero, crímenes de odio, suicidios, feminicidios (asesinatos de mujeres por cuestiones de género), agresiones físicas y emocionales y rechazos familiares, entre otros.

La mayoría de estos discursos están basados en interpretaciones bíblicas realizadas por distintos líderes cristianos que, desde sus púlpitos, llevan décadas llenando a las y los costarricenses de toda suerte de prejuicios que estas personas reproducen atentamente en muchos casos. Lejos de buscar una convivencia social armoniosa e inclusiva, estos líderes cristianos promueven incesantes y diversas formas de violencia.

En medio de esta realidad, la ILCO por su parte, lleva más de 10 años trabajando la inclusión de las personas LGBTI con una pastoral dedicada a abrir sus puertas de manera totalmente participativa a las personas de la diversidad sexual. El coordinador de la Pastoral de la Diversidad de la ILCO, el Pastor Abel Moya, amplió en entrevista con Voces Nuestras el papel que está desempeñando su congregación para convertirse en una más inclusiva y respetuosa de las diversidades sexuales en el país.

¿Cómo se maneja la inclusión de la diversidad en la ILCO y en el mundo y cómo se trabaja esto dentro de la iglesia?

“Ha sido un camino difícil porque sabemos que las raíces de la homofobia justamente están en lo religioso. Los conservadurismos religiosos impiden a las personas LGBTI participar en la iglesia de una manera completamente abierta, expresando su orientación sexual o su identidad de genero de una manera libre. Ha sido complicado desde el punto de vista teológico y desde el punto de vista pastoral; pero ha sido muy provechoso porque las personas que han llegado a la iglesia participan de una forma totalmente libre y muy involucrados en los diferentes programas y proyectos de la iglesia. A lo interno de la iglesia ha sido un trabajo complejo porque tenemos comunidades que no necesariamente están en las zonas urbanas. En las zonas rurales y algunas indígenas ha sido complicado el trabajo por todo el peso cultural que tiene la inclusión; pero de igual manera hemos obtenido muchos resultados y nos alegra avanzar de una manera inclusiva en Costa Rica. Hoy en día muchas personas LGBTI que son parte de la Iglesia Luterana también son parte de sus dimensiones directivas. Por ejemplo, en la Junta Directiva tenemos presencia de algunos hermanos y hermanas diversas sexualmente y en otras instancias también, colaborando y apoyando en toda la misión de la Iglesia. Pero sì, desde el punto de vista teológico y desde el punto de vista pastoral ha sido todo un reto que hemos llevado aquí en Costa Rica; un país oficialmente católico bastante conservador en el ámbito religioso”.

¿Por que se dice que la ILCO es la única iglesia que de manera oficial acompaña la reivindicación de los derechos de la población sexualmente diversa?

“Hay que decir que el tema de la diversidad en la iglesia, tratado desde una visión inclusiva es bastante nuevo. Recientemente hemos escuchado al Papa Francisco y a otros líderes eclesiales a nivel mundial que han expresado ciertas posiciones de apertura; pero no es menos cierto que la mayoría de las iglesias mantienen una posición bastante conservadora frente a la diversidad sexual. La iglesia luterana en el mundo cumple 500 años el próximo 2017, y por lo general es una iglesia inclusiva. Aquí en Costa Rica sabemos que hay otras iglesias como la iglesia anglicana que en otros momentos nos han acompañado en esta pastoral de la inclusión. Pero sigue siendo para la mayoría de las iglesias acá en Costa Rica, un reto muy grande porque significa romper con toda una postura conservadora sobre la sexualidad y esto no es fácil, después de siglos de represión, doctrinas homofóbicas con respecto a lo que tiene que ver con la sexualidad y las expresiones sexuales, de género, etc. Entonces en Costa Rica hemos llevado este trabajo, hemos sido pioneros en el tema de la inclusión, acompañados por algunas comunidades de otras denominaciones, pero sí, seguimos siendo los que de manera oficial apoyan las luchas de los sectores LGBTI por sus reivindicaciones sociales. Yo creo que esto tiene que ser entendido como un proceso que está en marcha a nivel mundial. Cada día vemos en las marchas de la diversidad mayor participación activa de iglesias que históricamente han sido conservadoras; pero es un proceso complejo porque requiere de mucha reflexión y también es un proceso de pedir perdón a los colectivos LGBTI por las palabras condenatorias que la iglesia históricamente ha pronunciado frente a la diversidad sexual. Sabemos que la iglesia católica ha dado algunos pasos en el sentido de que ya no se expresa de una manera tan condenatoria; pero sabemos que puede hacer mucho más que lo que hace, haciendo honor a las palabras del Papa sobre la inclusión, sobre todo siendo la iglesia mayoritaria en Costa Rica. La iglesia luterana es una iglesia de avanzada, no solamente en la inclusión de las personas LGBTI, sino en el tema de la sexualidad en general. Tiene una posición diferente, más a tono con los tiempos y más a tono con los pronunciamientos a nivel mundial de la Organización Mundial de la Salud y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que tienen que ver con la sexualidad, la homosexualidad y todas las expresiones de la sexualidad”.

¿Cuál es su opinión sobre las recientes amenazas homofóbicas en los postes del tendido eléctrico y árboles ubicados alrededor de la sede del Comité Cantonal de Deportes de Goicoechea, denunciados por Rocío Sánchez, Jefa de la Oficina de Diversidad de la Municipalidad de Goicoechea?

“Yo creo que estas expresiones tienen que ver un poco con la historia del cantón con respecto a la diversidad. Es el único cantón que tiene una oficina de atención a las personas LGBTI, de defensa de sus derechos y justamente ahí se concentran las expresiones en contra y por eso es que quizá estos hechos han sucedido. Es un encuentro paralelo con la situación a nivel mundial: en aquellas regiones donde avanzan los derechos LGBTI y las posiciones más abiertas con respecto a la sexualidad, es donde se enconan más las posiciones conservadoras. Desde nuestro punto de vista está más relacionado con un tema de educación. Tenemos que entender que es un proceso largo. Otras luchas como la de las mujeres y los indígenas también corren la misma suerte. Las reivindicaciones de todos los sectores excluidos deben ser incluidas en el proceso de educación de la población, en los centros educativos del país, para que estas cosas no ocurran. Mucha gente se expresa en contra de la homosexualidad, de una sexualidad más abierta, porque su cultura es una cultura homofóbica, misógina, producto de siglos de posicionamientos principalmente religiosos en contra de las mujeres, en contra de las personas sexualmente diversas, de indígenas o de las personas negras. Es un proceso largo y en ese sentido creo que el MEP [Ministerio de Educación Pública] está haciendo una labor importante por todas las materias y también las celebraciones que está incluyendo en su plan anual. Nos alegra por un lado que la Municipalidad se exprese y de alguna manera reivindique su posición a favor de la diversidad. Lamentamos mucho estos hechos; pero también lo vemos como parte del proceso cultural que se está dando en Costa Rica. Acabamos de tener la Marcha de la Diversidad, donde participaron 30 mil personas, según medios de comunicación, y ha sido la marcha más grande y vimos que transcurrió de una manera muy pacífica, de una manera muy colorida y de mucha aceptación de muchas personas que no son parte estos colectivos LGBTI que estaban ahí de espectadores y participando. Entonces notamos que es algo que tiene que ver con ese proceso educativo que tiene momentos duros, difíciles, dolorosos incluso; pero que en algún momento la sociedad va a ir cambiando en la medida también de que estos movimientos pro derechos y de que otras instituciones y organizaciones se pronuncien y continúen su lucha”.

¿A qué se refiere la ILCO cuando afirma que la homofobia tiene raíces religiosas de tipo fundamentalista?

“La homofobia sin duda es la expresión de odio, de miedo; es un conjunto de expresiones contra la diversidad sexual. Las bases de estas expresiones son de tipo religiosas debido a que los fundamentos con que la mayoría de la gente que se pronuncia en contra de la diversidad sexual son de tipo religioso. Siempre se cita la Biblia, siempre se hace mención o referencia a Dios, si condena o no, si aprueba o no. Todo esto es parte de una cultura, de un cristianismo homofóbico, que ha sido el que ha llegado al continente con la conquista, no solamente homofóbico sino también misógino, racista y también xenófobo y están en contra de posiciones más abiertas, menos controladoras de la familia, del matrimonio. Ha habido un cambio. En América Latina encontramos muchas expresiones y muchos sectores cristianos y muchas iglesias que al día de hoy están totalmente en sintonía con los cambios que se han dado en Derechos Humanos y están completamente abiertas a la diversidad, a las diferentes expresiones de la sexualidad. Pero las cúpulas de estas iglesias muy grandes, como la iglesia católica, son muy conservadoras todavía y éstas en vez de ayudar a que la sociedad transite un proceso educativo que le permita ser más acogedora ante la diversidad sexual, muchas veces lo que hacen es avivar esas expresiones de odio en contra de la diversidad sexual, de las mujeres o de otros sectores discriminados. Entonces cuando vemos un discurso homofóbico y buscamos las raíces de lo que la persona o institución está diciendo, encontramos en seguida los componentes religiosos, estos que hacen referencia a Dios, a la doctrina de una determinada iglesia, a la forma de interpretar la Biblia de una determinada denominación y la Biblia siempre está ahí. Pero también encontramos en la Biblia y en otras expresiones del cristianismo a lo largo de la historia elementos que permiten constatar que no siempre el cristianismo ha sido homofóbico, misógino, xenófobo o racista. Hay muchas expresiones que permiten ver incluso personajes interesantes e importantes dentro del cristianismo de una forma menos conservadora; pero evidentemente no todas estas historias se cuentan. Todo está muy relacionado con los intereses de las cúpulas y de las instancias directivas de estas iglesias”.  

¿En qué consiste la Pastoral de la Diversidad? ¿Qué actividades realizan?

“La Pastoral tiene dos dimensiones. Primero, promover la defensa de los derechos de las personas LGBTI; acompañarlas pastoralmente. Estamos hablando de personas muy castigadas por las iglesias conservadoras. En muchos casos estos hermanos han salido de sus iglesias madres, han sido bautizados en la iglesia católica o participado en iglesias evangélicas y han salido justamente porque ya no pueden resistir la represión o ya no pueden seguir negando su orientación sexual o identidad de género. Entonces tiene esa dimensión pastoral. Y segundo, la dimensión de discusión teológica también, de lectura de la Biblia con ojos más abiertos, más inclusivos. Y también posibilitar la participación de estas personas en el gobierno de la iglesia, en los programas y proyectos sociales de la iglesia, incluirlos no sólo de una manera bíblico-teológica, sino también en la cuestión más operativa, más de que sean parte de la misión que lleva la ILCO aquí en Costa Rica. La Pastoral de la Diversidad tiene esa doble función: por un lado abordar la Biblia de otra manera, posibilitar la celebración litúrgica de manera inclusiva; y por otro lado, ser puente para que esta población diversa sexualmente que participa en la iglesia también lo haga en los procesos internos, en el liderazgo de la iglesia y sus proyectos sociales”.       

Usted expresó en días anteriores: “Es responsabilidad de los y las educadores formar a las nuevas generaciones en el paradigma inclusivo. Si se quiere fomentar una cultura de no violencia hay que comenzar por derribar los modelos represores en materia de sexualidad, ya que esta es una pieza fundamental en el desarrollo del Ser Humano y clave de un mundo más reconciliado, libre y justo”. ¿Cuáles son esos modelos represores en matera de sexualidad?

“En primer lugar, el tema clásico del cristianismo que 'la sexualidad tiene como único fin la reproducción'. Hoy entendemos que la sexualidad debe promover otras esferas de la vida, que la sexualidad no se circunscribe a la cuestión de la reproducción, sino al desarrollo de la persona integralmente. Con eso es con lo que primero hay que romper, ver la sexualidad como un don de Dios; pero como un don que toca todas las dimensiones del ser humano, salirse de esa centralidad en lo reproductivo. También en el sentido de la familia. El cristianismo ha visto la familia como la familia nuclear. Hay que entender que hay otros tipos de familias que están aportando a la sociedad y que podrían aportar más si son acompañados. Y con los ojos puestos en la sociedad, hoy crecen las familias donde la mujer es la jefa del hogar, en las que únicamente existe el padre, o las que están formadas por dos personas del mismo sexo y así desarrollan su hogar, sus relaciones familiares. Entonces, ¿cómo vamos a acompañar esto? ¿de una manera represiva o de una manera más acogedora, más solidaria?. Con estos conceptos que han sido bien desarrollados en el cristianismo oficial, en ese cristianismo conservador, con estos hay que romper, tener los ojos más puestos en la realidad y desarrollar pastorales que nos permitan promover este tipo de familias desde una perspectiva integral. Sabemos que es difícil para las iglesias, porque todo el andamiaje teológico conservador continúa moviendo la mayoría de iglesias en este país y una buena parte de las iglesias en el mundo”.

La ILCO está presente en Costa Rica desde 1991. Para conocer más de la labor que lleva a cabo , puede visitar la página: http://www.ilco.cr/