Campesinos guatemaltecos apuestan por la recuperación del bosque

Habitantes de Buena Vista, en Huehuetenango, valoran la tierra y el bosque, impulsando la recuperación del arbusto autóctono Huito, la agricultura orgánica y valorando la cultura local.

Nelson Rodríguez / [email protected]

Nelson Rodríguez – Enviado especial 2017 – Huehuetenango, Guatemala.– Son las 10 de la mañana del 29 de octubre de 2017 y a pesar de que el sol brilla con gran intensidad, el termómetro marca los 14 grados centígrados. Estamos en la comunidad de Buena Vista, en la Aldea Chichim, del municipio de Todos Santos Cuchumatán, departamento de Huehuetenango, al noroccidente de Guatemala. Aquí como en otras comunidades guatemaltecas, el campesinado se organiza y batalla diariamente, no sólo por la sobrevivencia alimenticia, sino también por el cuido de la madre tierra.

Con curiosidad por conocer nuevas experiencias de organización comunitaria y con mucho respeto por el trabajo que realizan las y los hermanos campesinos guatemaltecos, un grupo de periodistas de Centroamérica y México, corresponsales de la Asociación Voces Nuestras, de Costa Rica, llegamos hasta estas frescas tierras de orígenes mayas y fronterizas con México.

Nos recibe Rafael Ramírez, gerente de la Asociación de Campesinos Forestales Buena Vista (ADECAF). Viste su traje típico: una camisa blanca de manga larga, con rayas rojas, un extenso cuello multicolor y pantalón blanco, también con rayas rojas.

“En estas tierras, a cuatro mil metros sobre el nivel del mar, no tenemos ríos ni agua potable. Tenemos que aprovechar en base a las cosechas de agua”, dice Ramírez, quien agrega que los comunitarios han aprendido a darle más valor a los bienes naturales de la zona.

También Rafael nos comenta que ADECAF surge en 1997 con 19 socios (18 varones y una mujer), con el fin de buscar alternativas para mejorar las condiciones de vida en la comunidad Buena Vista. Veinte años después, a la organización la integran 500 socios y tienen presencia en comunidades del municipio de Todos Santos Cuchumatán.

Los campesinos en Buena Vista han aprendido que la tierra y el bosque son el principal tesoro con el que cuentan y es por eso que están buscando las alternativas para vivir en armonía con el medio ambiente.

Una de las primeras acciones es la recuperación nativa del arbusto autóctono Huito. Ramírez explica que pese a que no hay terrenos comunales, las familias organizadas en ADECAF están tratando de aumentar la extensión del bosque, que actualmente abarca unos 4 kilómetros cuadrados y está conformado por hectáreas con distintos propietarios; pero con el mismo ideal.

A las familias propietarias de estas hectáreas se les ha apoyado con los incentivos forestales aportados por agencias de cooperación y distribuidos por instituciones estatales. Si bien el incentivo anual es poco (entre 3 y 5 mil Quetzales anuales, equivalentes a unos 714 dólares), el beneficio para la comunidad y para el país, es grande por todo lo que significa la preservación del bosque en materia de medio ambiente.

Al principio las familias propietarias de las hectáreas tenían desconfianza de participar en el programa de incentivos; pero con el tiempo se fueron convenciendo de que era para el propio bien de la comunidad, relata Ramírez.

JÓVENES SE INVOLUCRAN

Incorporar a los jóvenes a las actividades de ADECAF es una tarea titánica que tienen Herlinda Matías y Clementino Jerónimo, jóvenes que buscan lograr mayor conciencia sobre la preservación de la cultura local.

“Por el momento sólo tenemos unos 20 jóvenes; pero poco a poco vamos sumando a otros por el bien de nuestra comunidad”, dice Herlinda, quien a sus 23 años de edad es una lideresa comunitaria.

Herlinda narra que el principal obstáculo en su comunidad es la migración de las y los jóvenes, quienes se van con el fin de llegar a los Estados Unidos. Muchos “patojos” (jóvenes) priorizan la migración por encima de los estudios o del trabajo en la comunidad.


El trabajo agrícola no es atractivo para muchos jóvenes; sin embargo, ADECAF  ha motivado e implementado la diversificación de los cultivos, debido a que antes solo se producía la papa, utilizando agroquímicos. Actualmente esto ha cambiado; ahora se producen hortalizas, habas y avena, todo esto mediante la agricultura orgánica, explica Herlinda.

“Se había perdido la fertilidad de los suelos, debido al uso generalizado de químicos; pero actualmente estamos recuperando la fertilidad de los suelos con métodos orgánicos”, señala Matías, quien agrega que no ha sido fácil. Sin embargo, en sus tres años de trabajo ha visto los cambios, sobre todo en el aumento de los niveles de producción agrícola.

En tanto, Jerónimo motiva a otros jóvenes de la comunidad a aprender sastrería, lo que les permitirá tener otra opción de vida en esta localidad. Aquí se venden las telas para confeccionar los trajes típicos; pero muchas veces tienen que ir a otras comunidades a confeccionarlos, por la falta de costureras y costureros, lo cual pronto va a cambiar, asegura Jerónimo.

EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA

Tanto las personas jóvenes como las mayores se han dado cuenta de que la comunidad tiene los recursos al alcance; es cuestión de saber utilizarlos de manera racional e implementar otras alternativas de sobrevivencia en un mundo cada vez más asediado por los impactos generados por el cambio climático, dice Andrés Matías, Auxiliar Contable de ADECAF.

“Si no cuidamos lo poco que nos queda, nos enfrentamos a daños peores con el cambio climático y desde esta región también podemos contribuir con los demás”, dice Andrés Matías.

Es por eso que ADECAF, además de promover la reforestación nativa del Huito, capacita a las y los socios, al igual que a la comunidad, en la búsqueda de otras alternativas como el turismo sostenible.

En esta aldea se ubican varios atractivos turísticos, tanto para nacionales como para extranjeros, entre los que se encuentran el reconocido mirador nacional “Puertas del Cielo”, Los Planes del Diablo y el Cerro de los Cuervos, entre otros. Estos sitios permiten a los visitantes no sólo esparcimiento sino también una mayor conciencia sobre la importancia de la preservación y uso racional de los bienes naturales de este país centroamericano.