Agroexportadoras siguen desviando agua del río Madre Vieja, en Guatemala

  • Interponen acción de inconstitucionalidad contra acuerdo ministerial que beneficia a la agroindustria.
  • Las empresas agroexportadoras -principalmente de palma aceitera pero también de caña de azúcar-, siguen extrayendo el agua del río Madre Vieja, a lo largo de 40 kilómetros, para regar sus extensas plantaciones, en la costa sur de Guatemala, ahora gracias a un oscuro reglamento.

Fabiola Pomareda García / [email protected]

Nueva Concepción, Escuintla, Guatemala.- Al llegar al río Madre Vieja, la arena y piedra de la orilla dejan ver claramente el dique construido paralelo a su cauce, que forma un canal de unos dos metros de ancho que extrae el agua para las fincas cercanas. Es otro de los desvíos hechos por las fincas de palma aceitera de la zona para regar sus extensas áreas de monocultivo. En la margen izquierda, una retroexcavadora remueve arena del lecho del río.

Nuestro recorrido de ese domingo 29 de octubre comenzó a las 5:08 am en Quetzaltenango. En la ruta hacia la viva costa vimos al río Samalá sumamente crecido, respiramos la pestilencia de los cultivos de hule, y poco después de Mazatenango aparecieron los numerosos ingenios azucareros, que ya se preparaban para prender fuego a todo durante la venidera época de zafra. Todo el departamento de Escuintla apenas se estaba recuperando de los estragos de la tormenta Nate. Una vez más, había sido un año de fuerte invierno y se esperaba gran sequía de diciembre a marzo.

Al llegar a la comunidad de Nueva Concepción empezamos a ver los cocales y enfilamos hacia el río, atravesando caminos por en medio de extensas fincas que hace mucho tiempo absorbieron los pequeños terrenos comunales.

“Este es el desvío, el que lleva el agua a unos 50 o 60 kilómetros“, dijo don Juan Antonio Aragón Castillo, presidente de la junta directiva de la Asociación Cuencas Ríos Madre Vieja y Coyolate (ACURMAVYC). Este conflicto abarca los municipios de Tiquisate y Nueva Concepción y afecta a unos 35,000 habitantes de las aldeas de Pinula y Almolonga, contó Aragón.

“Esta agua que viene aquí, baja de los cerros. Los indígenas de Totonicapán, en las montañas, están cuidando sus bosques para que los ríos tengan agua y el agua se la están robando aquí abajo”, denunció don Juan.

“En el invierno la gente sufre inundaciones y pierden sus cosechas, plantas medicinales, huertos. A la hora que se inundan pierden toda la alimentación. ¿Dónde queda el derecho a la alimentación, que es un derecho humano? Ahora en época de verano viene la sequía otra vez. La gente quiere sembrar, pero ¿y si no hay agua cómo van a hacer?”, cuestionó Feliza Juan Mateo, integrante de la Asociación de Forestería Comunitaria Utz Che'.

Marco Chávez, del área de acompañamiento jurídico de Utz Che', comentó que esta es una problemática de todo el litoral. “La implantación del monocultivo de palma, banano y caña de azúcar ha empujado cada vez más a las comunidades pluriculturales; es decir, indígenas y no indígenas, que están ejerciendo sus derechos colectivos”.

Los daños que genera la actividad agroindustrial con los desvíos de los ríos son violaciones graves a los derechos humanos, como violación al derecho al agua y a la vida misma, porque las y los habitantes enfrentan problemas de salud, de acceso a agua potable y de destrucción al ecosistema, señaló Chávez.

“Este desvío lleva agua a todas las fincas de Hugo Molina. Lo poquito que dejan pasar, llega al mar.  Por eso no dejan de robarse el agua del río”, afirmó Freddy Menéndez Arévalo, vicepresidente de la junta directiva de ACURMAVIC.

Critican resultados de Mesas Técnicas de Diálogo

Todo esto tiene consecuencias económicas y sociales. Primero, en el verano el río se seca y, tanto los hogares como las parcelas campesinas de las tierras bajas, padecen la escasez del agua superficial y del subsuelo. Y segundo, en el invierno sí hay una relación entre el control del río y las inundaciones. Cuando el río empieza a perder su borde por los desvíos y la erosión, sus márgenes se van aplanando. De esta forma, con las lluvias torrenciales y llenas el agua busca por donde salir y el río inunda sin control.

Asimismo, se han ido destruyendo los ecosistemas de manglar, ubicados en la desembocadura del Madre Vieja. El bosque salado es refugio de numerosas especies animales y acuáticas; pero las raíces del mangle están clavadas en un desierto.

Durante las Mesas Técnicas de Diálogo de 2016, se mostró que sólo en una porción de la cuenca baja del río Madre Vieja, el caudal bajaba de 11 metros cúbicos/segundo, a la altura de Cocales, a 2 metros cúbicos en la Trocha 14, cerca de su desembocadura. También se publicó que las grandes fincas y empresas agroindustriales de palma aceitera, caña de azúcar y banano aprovechaban diariamente unos 750,000 metros cúbicos sin regulación.

Don Juan Aragón conoció al Madre Vieja antes, cuando en sus aguas había róbalos, tilapias, bagres y camarones. “Era bastante caudaloso, había mucho pez, muchos animales acuáticos. Cuando empezaron las empresas a meterse, empezaron a fumigar y acabaron con todo”, recordó.

Después de más de 15 años de protestas, pobladores de 98 comunidades de Tiquisate y Nueva Concepción, asentadas en la parte baja del río, reunieron ánimo y coraje para plantarle cara a las poderosas empresas del lugar. El 9 de febrero de 2016 un grupo de vecinos de las “trochas” se unieron para liberar al Madre Vieja. Con palas y piochas destruyeron los diques. Para esa época habían identificado 29 desvíos, de fincas que estaban llevándose toda el agua que querían.

Freddy Menéndez expresó: “Fue la necesidad porque nos dimos cuenta de que los pozos se estaban secando y así un día nos reunimos un pequeño grupo y dijimos 'el río es de nosotros también'. Imagínese 25 años sin tener una gota de agua de octubre en adelante hasta que llegaba mayo o junio que volvíamos a tener otro poquito. Decidimos venir”.

“La verdad es que nos arriesgamos porque sabíamos que estábamos tocando a una persona muy poderosa. Incluso a los dos dias la represa que desbordamos ya había sido reconstruida mejor y por el ejército de Guatemala. Fue en el tiempo de Otto Pérez Molina, el expresidente que está preso. Como era familiar de Hugo Molina, él mismo le dio al ejército para que cuidara la represa. Pusieron rótulos que decían 'Propiedad Privada'. Imagínese, propiedad privada en un río. Desde ahí no nos hemos hecho pa' atrás. Hemos estado luchando. Nos ha tocado duro”, continuó el dirigente comunal.

Después de la liberación del río se implementaron las Mesas Técnicas de Diálogo de las gobernaciones departamentales, entre las comunidades, representantes de las empresas y el  Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) porque el presidente Jimmy Morales giró instrucciones de “privilegiar el diálogo con las empresas”.

ACURMAVYC  y Utz Che' señalan al Grupo HAME como uno de los principales responsables. Según reportes de Plaza Pública y el Centro de Medios Independientes (CMI), esta consorcio de empresas es propiedad de Hugo Alfredo Molina Espinoza, del cual también forma parte Repsa, la empresa acusada de haber causado la contaminación masiva del río La Pasión en junio 2015. En la zona de Tiquisate y Nueva Concepción, Repsa explota más de 4 mil hectáreas de palma africana y emplea a más de 7 mil personas.

Las y los pobladores también han señalado como culpables a los ingenios azucareros Pantaleón, La Unión, Palo Gordo, El Pilar, Magdalena y Madre Tierra, así como a las plantaciones cañeras de la empresa SERCA, propiedad de Víctor Orantes, y las fincas bananeras Las Vegas Madre Vieja, Las Vegas Palo Blanco y La Sierra.

Lamentablemente, como resultado de las Mesas Técnicas el Gobierno publicó el Acuerdo Ministerial 335-2016, que crea un Inventario de Usuarios del Recurso Hídrico en las Cuencas Hidrográficas de la República de Guatemala. Las organizaciones ambientalistas y pobladores argumentan que esto es un abuso.

En agosto 2017, muchas comunidades de la Costa Sur decidieron retirarse de las Mesas Técnicas de Diálogo. Insisten en que el Inventario de Usuarios solamente ha servido para maquillar de legalidad los abusos de las fincas y empresas agroindustriales, desviando ríos y extrayendo el agua del subsuelo.

En diciembre del año pasado Utz Che' presentó una Acción de Inconstitucionalidad ante la Corte de Constitucionalidad, para eliminar del ordenamiento jurídico nacional el Acuerdo Ministerial 335-2016. La organización reiteró que dicho Acuerdo es ilegal porque no le compete al MARN legislar ni regular sobre el agua, sino al Congreso, conforme con la Constitución Política. También recordó que el Artículo 127 de la carta magna señala que las aguas son bienes de dominio público, que su uso y aprovechamiento debe ser acorde con el interés social, y que una ley específica regulará la materia.

De acuerdo con activistas de Utz Che' se tiene que hacer justicia, que primero se destine el agua para las comunidades, el ecosistema, la ribera y el manglar. Despues se puede ver cuánta agua le queda a la agroindustria.