Las Mujeres del Río

El monocultivo se refiere a las plantaciones de gran extensión con el cultivo de una sola especie, puede alcanzar la producción masiva de productos agrícolas y producirse en grandes cantidades.  Un ejemplo de ello es Costa Rica, la Zona Sur se ve afectada por el monocultivo de la piña y se ha expandido hacia la Zona Norte, Caribe y más recientemente el Pacifico Norte.

En la Zona Sur  cada vez hay más comunidades directamente afectadas con la expansión piñera, como nos comenta la joven Yajaira Rivera del Territorio Indígena Térraba: “ha cambiado mucho en su caudal y en su importancia con los animales alrededor. No ha contaminado o ha afectado simplemente a los ríos sino también a los vecinos de las comunidades como Buenos Aires, Santa Marta y Cajón,  todos esos pueblos también  se ven afectados por la contaminación de los químicos”.

Los monocultivos empobrecen los suelos perdiendo productividad, por lo cual es necesaria la adición de fertilizantes. Al final de los años setenta esta actividad adquiere características de monocultivo de alta intensidad y demanda tecnológica a cargo de la Compañía Pineapple Development Company (PINDECO) subsidiaria de la transnacional norteamericana Del Monte; a partir de entonces las comunidades han empezado a sufrir cambios en su modo de vida.

Don Carlos (nombre ficticio para proteger su identidad), es mayor del territorio indígena de Salitre y nos brinda testimonio del cambio de  su vivencia en el bosque con la llegada de la piñera: “antes yo me acuerdo que acá había más árboles, más cosas, más animales y podíamos salir  a cazar.  Ahora no, vea en esa zona donde se ve toda esa piña, ahí era donde íbamos a cazar pero ya no, una hija mía me dice: no sé si será verdad pero por las noches llega un mal olor y eso es por toda esa cochinada de quimicos que tiran, mucha mosca y menos palos. Yo le digo a mis nietos que no vendan, cultiven la tierra y defiéndanla porque si ese llega (se refiere a la PIÑERA) corta todo y nos quita todo”.

Según el estudio "La actividad Piñera en Costa Rica de la producción a la expansión principales características, impactos, retos y desafíos" (Ditsö, 2009), para el año 2000 Costa Rica tenía sembradas 12.500 hectáreas de piña, según la Secretaría Ejecutiva de Planificación Sectorial Agropecuaria (Sepsa), del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Actualmente se registran más de 40.000 hectáreas, con un aumento importante durante esta segunda mitad de la década. A raíz de esto las personas ya no realizan sus actividades cerca del río e incluso han sufrido problemas en su salud.

Doña Sara (nombre ficticio para proteger su identidad) de la comunidad de Macho Monte, población que se encuentra situada cruzando el río Térraba nos cuenta: “antes me bañaba, lavaba y tomaba el agua, ahora no”.

La comunidad de Murciélago está ubicada en la parte sur del territorio indígena Térraba, Danny Nájera Díaz que tiene 32 años de vivir en esa comunidad nos explica que “hay una gran diferencia de cuando yo era niña a ahora, porque ahora uno se mete al río y prácticamente instantáneamente le da a usted una alergia en la piel por el agua del río, por la contaminación tan grande que tiene”.

Por último la señora Sara comenta otros problemas que ha vivido a causa de la contaminación de la Transnacional PINDECO: “he pasado por ahí donde se ven grandes cantidades de piña que tienen cultivadas, pero yo siento que es una compañía muy muy toxica por que un día iba a pasar caminando dentro de un lote de esos y no pude pasar  por el olor del químico que había, entonces tuve que devolverme y no pude pasar por el camino que acostumbraba”.

Es evidente que el monocultivo de piña ha estado afectando diversas comunidades, unas de manera directa y otras de manera indirecta, esto ha generado distintas acciones, que van desde protestas de las personas pobladoras de los territorios, hasta la búsqueda de nuevas alternativas de cultivo.

La bióloga María Alejandra Maglianesi Sandoz en su artículo publicado en 2013 titulado "Desarrollo de las piñeras en Costa Rica y sus impactos sobre ecosistemas naturales y agro - urbanos", asegura: algunas organizaciones han comenzado a incursionar en el cultivo de piña orgánica, caracterizada por una menor extensión en el uso del suelo y el uso de agro químicos en menor medida y de manera más controlada. Esta modalidad del cultivo de piña junto con una serie de medidas que favorezcan un adecuado manejo de los desechos de la fruta podrían contribuir a reducir los efectos negativos. No obstante, debido a que con los cultivos orgánicos no se ven erradicados los problemas ambientales, resulta conveniente orientar la producción hacia una diversificación de actividades, evitando los impactos típicos ocasionados por cualquier monocultivo.

Investigación y producción: Melany Rivera, Stefanny Carrera, Guillermo Rivera y Marlon Carrera, con el apoyo de Joaquín Tapia y Noelia Alfaro.

Fuentes: Desarrollo de las piñeras en Costa Rica y sus impactos sobre ecosistemas naturales y agro-urbanos
Estudio: La actividad piñera en Costa Rica de la producción a la expansión principales características, impactos, retos y desafíos

 
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